Los veinte y cuantos.

Llego a casa a darme cuenta
que ya son mis 24 primaveras,
muchos amigos me han felicitado
y de otros tantos me he olvidado.

Gracias por tantos y cuántos momentos
de risas, espantos y otros desplantes.
Gracias al cielo que este 23 tan esperado
me trajo un cielo estrellado
y no un atuendo mojado.

Ya pasaron tantos años
que apenas recuerdo.
Y es que me adapto tanto
que lo único exacto
es mirarme a los ojos
y soñarme despierto
pidiendo, rogando y también pepenando
por más tiempo en el tiempo
con mi gente indecente,
mis talones inquietos,
mi cabeza colorada,
mis risas exageradas,
mi locura inigualable
y tu mirada constante.

Sí, tu mirada.
Sé muy bien que me miras desde lejos
y repites una frase que te dije hace tiempo,
hace años cuando me prometí no cambiar por nada y por nadie,
no bajar la cabeza y tener mucha, mucha fuerza.

Mi pequeño ser de 16 años que soñaba con llegar a los veinte y tantos.
Uno a la vez.
Pues qué crees.
Lo logramos.
Lo estamos logrando.
Lo lograremos.

Like it never happened

Like-It-Never-Happened

 

My dearest,

As time passes it seems like it never happened.

All the suffering, the agony of doubt, treason, of no reasons…
Everything faded away slowly but for good.

There will be no trace of it anymore.
There will be no memory
and I can assure you,
I won’t be losing track of myself again.

I lost my path, and with it I lost you
even if it was for a moment
I won’t let it happen, not anymore.

We’re gonna live happy, like it never happened.
We’re gonna enjoy our time together
and built more thing for ever.
Indeed forever.

Cause in time you will end seeing
as a mistake, even the greatest of them
we could live as it never happened.