El vocho amarillo

No era un vehículo como los demás. Lo único que se sintonizaba era una estación que tocaba las mismas cinco canciones todo el día. Los viajes eran todo un fastidio, pero lo peor de todo era el calor infernal porque las ventanas no subían ni bajaban.

IMG_0854El Charro conducía el vehículo de las 6 a las 11 de la mañana. Al terminar su turno lo dejaba en un lote donde llegaba El Negro. Él se lo llevaba de las 11 hasta la medianoche. Los taxis de la ciudad eran color púrpura con franjas doradas. Una cosa horrorosa. Pero el vehículo que manejaban los empleados de El Dani no era como los demás: era color amarillo. El Negro le decía de cariño pollito. El charro era muy serio y nunca decía nada. El Dani era un hombre alto, encorvado, muy sonriente y somnoliento. Quería a su vocho amarillo como ningún hombre antes había querido un pedazo de fierros y hules.
Cada vez que veo pasar un taxi, recuerdo el carro de aquellos locos. Me llevaron de aquí para allá varias veces y siempre los encontré extraños, como su vocho amarillo. No eran como nadie más que conocía. No eran nada de este mundo. Y precisamente por eso es que los recuerdo y extraño tanto.

Autor: León Alberto

I Was Pandora... And Then I Got Over It.

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